La Ley 22/2011, de residuos y suelos contaminados es la transposición al ordenamiento español de la actual Directiva Marco de Residuos (Directiva 98/2008/CE), cuyo objeto principal es regular la gestión de residuos minimizando los impactos de dicha actividad sobre el medio ambiente y la salud humana.
En ella se establece una clara jerarquía en materia de gestión de residuos, priorizando de forma general la prevención:

1.- PREVENCIÓN
2.- PREPARACIÓN PARA LA REUTILIZACIÓN
3.- RECICLADO
4.- VALORIZACIÓN
5.- ELIMINACIÓN

Cuando prevenir la generación de un residuo no sea posible deberá procederse a su gestión, debiendo optar para ello, y por orden de prioridad, por las operaciones más respetuosas con el medio ambiente.
Dentro del ámbito de los residuos urbanos, en España suponen más de 22 millones de toneladas (Fuente: INE 2017), correspondiendo aproximadamente un 80% a residuos mezclados y un 20% a residuos recogidos de forma separada.

El destino más habitual de los mismos es la clasificación en plantas de tipo mecánico – biológico. De forma sintética, podemos decir que este tipo pretratamiento consiste en la separación de las fracciones reciclables o valorizables del residuo, vista a ser sometidas individualmente a estas operaciones, generalmente ya a través de gestores especializados.

No obstante, el rendimiento actual de las plantas dista de ser completo, lo que implica la generación de una fracción no valorizable, conocida normalmente como fracción de rechazo, cuyo destino habitual es la eliminación, siendo deseable al menos una valorización energética previa.

Las operaciones de eliminación de residuos deben efectuarse de forma controlada y segura para el medio ambiente y la salud de las personas, siendo el vertido en depósito controlado el método más frecuente.
Dentro del área de ingeniería y gestión de residuos de GTA se desarrollan proyectos que se enmarcan en los diferentes niveles de la pirámide jerárquica, siendo entre ellos y afortunadamente los correspondientes a instalaciones de eliminación cada vez menos frecuentes, pero a la vez más complejos, ya que los requerimientos de seguridad y control son cada vez más restrictivos.

En este sentido, el pasado mes de marzo se reanudaron los trabajos de construcción de la celda nº4 en el Complejo Medioambiental de Miramundo, de los cuales GTA es Proyectista y Dirección Facultativa.
Este nuevo vaso de vertido, con capacidad para 1.690.045 m3 de residuos sólidos urbanos (R.S.U.), ocupa una superficie de 9,35 Has y cuenta con una vida útil aproximada de 6 años, destinada a eliminar la fracción de rechazo de la planta de tratamiento y compostaje del complejo.

Actualmente la obra se encuentra en fase de impermeabilización, capítulo especialmente importante ya que implica la instalación de las barreras que asegurarán la estanqueidad del depósito. Por ello, el control de los geosintéticos y de los trabajos de instalación está siendo exhaustivo.


Sergio Martos del Poza
Responsable del área de Ingeniería y Gestión de Residuos

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