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Nuevos datos sobre el coste de los daños del mejillón cebra

Nuevos datos sobre el coste de los daños del mejillón cebra

09 de Marzo de 2018 Especies Invasoras,Mejillón cebra
Según ha informado este lunes la Comunidad General de Riegos del Alto Aragón, que coordina la investigación desarrollada bajo el Proyecto Irrizeb, el mejillón cebra ha provocado en la cuenca del Ebro daños por valor de 1.600 millones de euros en diez años.

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El proyecto de Cooperación Irrizeb "Programa integral para el control y mitigación del impacto de la plaga de Mejillón Cebra en sistemas de regadío" se enmarca dentro de los proyectos de cooperación entre agentes del sector agroalimentario, incluido dentro del PDR de Aragón 2014-2020, y cuenta con una financiación del FEADER y del Gobierno de Aragón.

Según los investigadores del proyecto, el mejillón cebra es el enemigo natural del molusco bivalvo Margaritifera auricularia, especie catalogada en peligro de extinción. Además, esta especie invasora ocupa los fondos lacustres, tapiza rocas y conchas de otros bivalvos, modifica el sustrato de los cauces fluviales así como de las riberas de ríos, lagos y embalses. También altera los hábitats de los peces y compite con especies autóctonas por una fuente de alimento clave: el fitoplancton. Debido a su alta tasa de reprodución, el mejillón cebra no da tiempo a que el fitoplancton disuelto se regenere de forma adecuada, mientras que su constante e intensa filtración purga en demasía el agua, lo que provoca que se desarrollen más algas y plantas acuáticas.

Aparte de las consecuencias perniciosas para el medio ambiente, el mejillón cebra causa daños a las obras e infraestructuras hidráulicas, y a los cascos y motores de las embarcaciones afectadas. En general, obtura conducciones de agua con destino a abastecimientos urbanos, agrícolas e industriales al adherirse en grandes montones en desagües, compuertas o redes de riego, lo que obstruye o disminuye la capacidad de paso del agua.

En el regadío, provoca grandes daños cuando crece en el interior de tuberías de riego presurizadas de las comunidades de regantes que sirven agua para riego por aspersión y por goteo. Además, las bacterias que se alojan entre el biso del mejillón y las paredes de las conducciones aceleran la corrosión del acero, de ahí que se hayan disparado los costes de mantenimiento de las infraestructuras afectadas.

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